Desde la noche de los tiempos y con protagonistas como Clodoveo, Carlos VII o Juana de Arco
los grandes hechos sucedidos en la Marne han tejido la historia de Francia.

Ya en la Nochevieja del año 498, Saint Remi bautizó a Clodoveo, el primer rey de los Francos, en la basílica de Saint Remi de Reims, sentando un precedente previo a la tradición de las ceremonias de Consagración Real. Una treintena de reyes fueron coronados en Reims, entre los que cabe destacar Carlos VII, gracias a la acción de Juana de Arco.

Pero el primer rey consagrado en Reims fue Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno. El acto de coronación como emperador tuvo lugar el 5 de octubre de 816, y fue oficiado por el papa Esteban IV en la primera catedral, que había sido construida por San Nicasio. El prestigio de la Sainte Ampoule (Sagrada Ampolla, que contenía el óleo santo con el que consagrar los reyes) y el poder político de los arzobispos de Reims, en particular el del arzobispo Hincmar, contribuyeron a fijar definitivamente las ceremonias de consagración en Reims a partir del reinado de Enrique I (1027).

Desde Carlos III el Simple en 893, hasta Carlos X en 1825, nada menos que 33 pretendientes al trono han sido elevados a la dignidad real, por medio de un estricto ritual… ¡que se alargaba hasta cinco horas! Este era el tiempo necesario para transportar la Sagrada Ampolla bajo estrictas medidas de seguridad, rezar las oraciones, prestar el juramento de la consagración, recibir la unción de crisma y óleo, vestirse con los calzones de seda, la túnica de satén y la capa de terciopelo bordada con flores de lis, recibir la corona, enfundar la espada, colocarse las espuelas y  tomar el cetro y la vara. La ceremonia se llevó a cabo tres veces en Saint Remi, para luego quedarse, a partir del año 1027, en la catedral de Reims. Una vez acabada la ceremonia, un festín era ofrecido a los invitados en la gran sala del actual Palacio de Tau.

Tanto es así, que desde el año1027, sólo dos reyes fueron consagrados fuera de Reims: Louis VI, consagrado en Orléans por el arzobispo de Sens en 1108, y Enrique IV, que lo fue en Chartres el 27 de febrero de 1594.

Consagraciones reales, de Luis XIII a Carlos X

Esta exposición estuvo abierta al público en el Palacio del Tau hasta el 2 de noviembre de 2014.

Reims : la humillación de Enrique IV

Esta larga tradición de consagraciones no está exenta de anécdotas,
entre las cuales una que conllevó importantes repercusiones.

Dicen que en 1594, Reims rechazó consagrar a Enrique IV, al ser considerado un mal católico. 
Finalmente, acabó siendo coronado en Chartres, pero hizo pagar caro a Reims dicha afrenta:
prefirió designar Châlons como sede de la generalidad de la Champagne.